La escuela a la que también deberían volver l@s adultos

23 de octubre de 2026

SociedadEducaciónInfancia
La escuela a la que también deberían volver l@s adultos

Cada septiembre, miles de niños/as y adolescentes vuelven al colegio para aprender. Sus familias los acompañan, les ayudan con los deberes, toman decisiones y afrontan conflictos. Pero hay una pregunta que pocas veces nos hacemos: ¿Dónde aprendemos los adultos a educar?

Nos formamos para trabajar, conducir o utilizar nuevas herramientas. Sin embargo, cuando se trata de crianza, confiamos a menudo en la intuición, en nuestra propia infancia o en consejos contradictorios. Y aunque el cariño es imprescindible, querer hacerlo bien no significa saber siempre cómo hacerlo.

Cuando nuestros hijos/as tienen dificultades con las matemáticas, buscamos clases de apoyo. Pero cuando aparecen problemas de comunicación, conflictos familiares o dificultades emocionales, muchas veces intentamos resolverlos por nuestra cuenta. ¿Por qué damos tanta importancia al aprendizaje académico y tan poca a nuestra propia formación como educadores?

Desde la psicología sabemos que educar no consiste solo en establecer normas. También importa cómo reaccionamos cuando un niño/a se frustra, cómo escuchamos a un hijo/a adolescente que no piensa como nosotros o qué hacemos cuando perdemos la paciencia. Nuestra manera de gestionar las emociones también educa, incluso cuando no somos conscientes de ello.

Aquí es donde las Escuelas de Familias adquieren sentido. No son espacios para quienes «no saben criar» ni lugares a los que acudir únicamente cuando aparece un problema. Son oportunidades para compartir dudas, comprender las etapas del desarrollo y aprender estrategias de comunicación, convivencia y acompañamiento emocional. También para cuestionar modelos heredados y descubrir que otras familias viven dificultades parecidas.

Y no hablamos solo de buenas intenciones. Una investigación española de Martínez-González y colaboradores (2016), con 259 familias, observó mejoras en competencias como la regulación emocional, la comunicación y la resolución de conflictos tras participar en un programa de educación parental. Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (2023) destaca la importancia de los programas de apoyo a la crianza para favorecer relaciones familiares saludables y mejorar el bienestar infantil.

Ahora bien, estas escuelas solo cumplirán su función si son realmente accesibles. No basta con organizar una charla a una hora imposible o contar siempre con las mismas madres. Necesitamos horarios compatibles, participación de padres y otros cuidadores, propuestas prácticas y colaboración entre centros educativos, profesionales de la psicología y administraciones. Educar es una tarea compartida y las familias también necesitan sentirse acompañadas.

https://pathospsicologia.com/

Pathos Psicología

Pathos Psicología

Creemos en la capacidad de cada persona para comprenderse, crecer y encontrar equilibrio, ofreciendo un espacio seguro de escucha, aceptación y cambio.

Seguir